Riego
Los rosales desarrollan a lo largo de los años buenas raices,
profundas y bien ramificadas; eso es porque no necesitan ser regadas
a menudo, sino esporádicamente, de marzo a septiembre, s’olo
en periodos de sequía. En primavera y otoño las lluvias
ayudan, regando el terreno regularmente. durante los meses más
cálidos, sobre todo en las regiones con temperaturas elevadas,
hay que regar las plantas cada 6-7 días, regando el terren en
profundidad. Suspender el riego en julio o agosto puede significar un
descanso vegetativo, en el cual las plantas no florecen.
Para mantener fresco y húmedo el pie de las plantas en los meses
cálidos, es aconsejable cubrir con mantillo el terreno alrededor
de las plantas, utilizando hojas, lapilli o paja, para impedir la completa
evaporación del agua.
Abonado
Generalmente se practican dos abonos al año, en febrero y en
junio, utilizando abono orgánico maduro, o abono a lenta difusión.
Si queremos utilizar abonos a rápida asimilación, tenemos
que fertilizar las plantas cada 20-25 días, de marzo a septiembre,
mezclando el abono con el agua.
De vez en cuando, hay que añadir periódicamente microelementos
al terreno, si vemos que las plantas tienen síntomas de sufrimiento.
Curas periódicas
Además de podar las plantas, para mantenerlas en buenas condiciones,
tenemos que remover las flores marchitadas y las hojas estropeadas por
la intemperie o por las enfermedades; remover la hierbas que infestan,
escardando el terreno en superficie.
Controlar periódicamente el estado de salud de los rosales, para
intervenir con prontitud si hay parásitos micóticos o
insectos.
Cultivación de diferentes plantas
en el mismo terreno
A los rosales no les gusta ser colocados demasiado cerca de ‘arboles
o grandes arbustos; generalmente, es aconsejable poner plantas con raices
limitadas, como las clématides o las bulbosas enanas, que añaden
un toque de color también en periodos cuando los rosales no florecen.
Se pueden también utilizar, en los parterres de rosales, tapizantes
perennes, que florecen en primavera o en verano. En los rosales clásicos
sólo hay rosas, bordeadas por pequeños setos de boj enano.