Todos
los rosales requieren ser podados periódica y adecuadamente.
Esto es la operación más importante para el futuro
de stas plantas, y además para su floración. Cuando
se podan bien, se les puede coreegir la forma, estimulando la
vegetación y afectando la floración en términos
de distribución de las flores en la planta, y también
de volumen de cada flor.
Las diferentes variedades requieren una diferente intervención.
El periodo mejor es durante las 2-3 semana que preceden el restablecimiento
de la vegetación, es decir del 15-20 de enero al 15-20
de marzo, según la latitud, la exposición al sol
y la altitud. De toda manera no se puede podar nunca en los meses
más fríos, para que el hielo no penetre en las ramas,
comprometiendo su crecimiento.
En primavera y verano se pueden extirpar las flores marchitadas,
acortando el tronquito de 3-4 hojas debajo de las flores mismas.
En el caso de los híbridos de mosqueta se puede no podar
las plantas después de la última floración
en otoño, para que la planta mantenga su bayas ornamentales.
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