Generalidades sobre le injerto de rosales
El injerto es una de las
técnicas más utilizadas para la producción de plantas.
Como todas la propagaciones ágamas, el injerto garantiza uniformidad
de especie, no reproducible en natura. Otras ventajas de este método
son la uniformidad de cultivo, la resistencia a las enfermedades, la
adaptación a las condiciones climáticas.
El portainjerto o patrón es un rosal silvestre pruducido por
semilla o también por acodo y tiene la función de acoger
el injerto. El injerto se puede practicar en diferentes tipos de plantas:
arbóreas, arbustivas o herbáceas.
Para que el injerto funcione
hay que tener en cuenta algunos factores:
1) Afinidad
Hay que haber compatibilidad entre el injerto y el patrón, es
decir una cierta semejanza fisiológica. Como regla general, normalmente
se utilizan plantas que pertenecen a la misma especie. El injerto entre
plantas de especies diferentes es mucho más difícil, pero
en algunas plantas es posible;
2) Periodo
Muy importante para practicar con éxito el injerto. El periodo
depende del tipo de injerto..
3) Polaridad
Hay que respetar la dirección de crecimiento de la planta: no
se puede injertar una yema al revès para que la misma enraize.
4) Contacto
Las células del cambium, que contribuyen a la formación
de los tejidos de la sección de la rama, tienen que ser entre
ellos en contacto muy cerrado. Por eso las partes que se unen del injerto
y del portainjerto tienen que ser unidas lo más posible.
Recuerda:
un buen injertador tiene que ser rápido y decidido, la hoja tiene
que ser muy afilada y posiblemente desinfectada.